Sobre el artículo, tal vez haga falta ese gran cambio que mencionas, un cambio de etapa.
El primer gran giro de destino, el de la escición de la crackscene que comentas, yo no estuve allí para verlo. El de la entrada del PC como máquina para demos, tampoco, cuando yo llegué el PC era ya La Máquina. El único gran cambio que he vivido es el de la llegada de las aceleadoras y la muerte de DOS, y mucho más relevante, la llegada de los shaders (que es lo que ha provocado la avalancha de estilos visuales y trucos y la verdadera revolución).
Por lo que sé de este único cambio que he vivido y por lo que imagino/reconstruyo a partir de las historias que me cuentan sobre los otros dos cambios citados, diría que ninguno de ellos fue un giro de destino provocados voluntariamente. Porque lo que el artículo creo que transite es esa sensación de necesidad de que se produzca un cambio (que salve la demoscene), opinión que comparto algunso días, y otros no tanto, pero que es muy fustificable en cualquier caso.
El problema es que creo que no podemos exigir ese cambio, ni podemos provocarlo, y no crep tampoco posible decidir “movamos el culo para cerrar una etapa y empeza otra”. Cuando digo que no se puede no me refuero a que no se pueda moralmente, o filosóficamente o políticamente. Sino a que no se puede de forma práctica, así mediante actitudes/actividades/acciones de mimembros sceners, por mucho que lo intentemos. Primero porque los sceners no somos gente de seguir a lideres, somos bastante capaces y tal vez por ello egocéntricos y orgullosos como para seguir a líderes. Y aunque no lo fuéramos, de todos modos la demoscene es el grupo más desorganizado que me puedo imaginar, el más pasota que conozco (y apasionado al mismo tiempo aunque sea una contradicción), el más hetereogéneo y variopinto. En definitiva una sociedad que ni siquiera ha decidido lo que és, que no sabe cómo definirse, y que cada vez que se lo pregunta a sí mismo se autocontesta con fotos de gatos, penes y cerdos con trompeta – lo cual creo que es una muy sabia decisión por cierto. Supongo que organizar una manada semejante de frikis es misión imposible, y tal vez sea esa la definición de demoscene (manada descontrolada que aglutina seres dispares que sólo tienen en común saber qué significa “pixel”). Así que aún si supiéramoss cuál debería ser ese cambio, no podríamos poner a nadie deacuerdo.
Lo único que funcionan son los cambio de tendencia naturales, algo como un pequeño grupo que tiende a hacer algo y el resto le sigue, al principio a regañadientes y luego después ya de forma natural “porque está de moda”, o incluso un pequeño grupo que se va sin que nadie le siga. Pero ha de ocurrir de forma natural, no se puede decidir “la solución es X” tras hacer un estudio de campo o algo así, y mucho menos exigirlo o provocarlo.
De todos modos supongo que el artículo no pretende eso, sino que sólo apunta el hecho de que un cambio sería desde luego una nueva oxigenación para la demoscene, lo cual puedo compartir.
Y lo peor es que acabo de meter una chapada total para no decir nada. Así que para no mojarme más, diré que personalmente la verdad me pillas en una temporada “pssss, qué más da, yo hago mis cositas y ya iré viendo y adaptándome a lo que crea es mejor y más cómodo en cada momento, y al resto que le den”, lo cual no es muy positivo, pero al menos a mi me funciona como escusa para seguir salseando y haciendo cositas. Lo llamaría “actitud Tracista”.
Y para terminar de escribir e ir a la cama, que es lo que debería haber hecho hace ya un rato, the-random-conclusion-of-the-day:
A veces es mejor no pensar mucho y darle vueltas a qué somos, de donde venimos y a donde vamos como grupo y símplemente hacer “demos” (sea lo que sea eso llamado “demos”) y dejar que los hechos definan cada vez lo que somos. A posteriori se ve todo mejor, en unos años y con más perspectiva podremos analizar lo que ocurrió en estos años que vivimos ahora. Predecir, pronosticar, planear ahora, es un poco complicado y puede ser muy estresante y agobiante.
No aporta mucho al debate, pero al menos me da una excusa barata para no tener que opinar.

Era una o. En serio.